Contraseña segura
Las contraseñas se generan en tu navegador y nunca se envían a ningún sitio
Una contraseña segura es una combinación de caracteres tan difícil que descifrarla exigiría un ordenador moderno y entre 10 y 100 años de trabajo. Es la llave que protege tus datos privados. Y aun así, mucha gente la descuida. Más tarde lo paga.
Aquí va nuestra selección de las contraseñas más inútiles.
La lista empieza por las que no debes usar bajo ningún concepto, las series de cifras.
123456, 987654321, 11111 — eso no es una contraseña. Es como pedirle a un ladrón que te vigile el piso mientras no estás.
963852, 987654, 258963 — da igual que cambies las cifras de sitio o las pongas en un orden «secreto», el resultado no cambia, tu piso sigue abierto.
12041985, 2458517 — las fechas de nacimiento de tus familiares o un número de teléfono medio olvidado tampoco sirven. Caen en unos segundos.
Lo mismo ocurre con qwerty, zxcvb, ytrewq y compañía. Si no quieres que te entren en la cuenta, tendrás que inventar algo más interesante.
Las contraseñas construidas sobre la palabra «contraseña» resultan de lo más originales en todas sus variantes, pass, password, contrasena1 y demás. Míralas y no las uses jamás para proteger tus cuentas.
Los nombres de la abuela, del padre, de un amigo, de un antiguo compañero o el tuyo propio continúan el top de contraseñas inútiles. Da igual lo raro que sea el nombre que elijas, ya estará recogido en algún diccionario de nombres de alguna lengua del mundo. Y añadirle un 1 al principio o al final, o incluso dos, no la hace apreciablemente más fuerte. Lucía, Martin1, carmen — olvídate de contraseñas así.
También es habitual inventarse una palabra «supersecreta», fresa (la fruta favorita),madrid (el equipo de siempre) o dragon (por afición a leer sobre dragones),con la esperanza de que nadie conozca esos detalles. Algunos cambian la forma de la palabra y la escriben en el campo «Contraseña» con toda tranquilidad. Te descubrimos el secreto, a quien intenta entrar no le hace falta saber nada de tus gustos ni de tus aficiones. Todas esas palabras están en el diccionario, y todas sus formas también. Y diccionarios hay muchos.
Una cosa más. Imagina que tienes una contraseña fuerte y segura, con letras de ambas cajas, cifras y caracteres especiales. Y que la usas en varias cuentas. No te lo discuto, es cómodo. Pero un buen día, por un descuido ajeno, una de esas cuentas acaba comprometida. Pasa cuando el servicio no cuida su propia seguridad. A partir de ese momento tienes que cambiar la contraseña sin contemplaciones en todos los sitios donde la repetías. Su fiabilidad ya no es alta. Casi con seguridad ha ido a parar a las listas de contraseñas descifradas.